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¿Puede mi gato, que no sale de casa, contraer parásitos internos?

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Aunque tu gato jamás salga de casa, también corre el riesgo de contraer gusanos. Por ese motivo, la administración de un tratamiento antiparasitario regular resulta esencial para que tu gato se mantenga sano y libre de parásitos.
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Un golden retriever y un gato blanco y naranja tumbados juntos sobre una alfombra

A muchos gatos les gusta deambular por el exterior de casa, mientras que otros se pasan todo el día dentro de esta. Si tu gato no es un explorador nato que disfrute cazando ratones o interactuando con otros animales, quizá te preguntes si la infestación de parásitos internos, comúnmente conocidos como gusanos en gatos, es un tema que debería preocuparte.

La respuesta es sí. Por desgracia, incluso los gatos que jamás salen al exterior corren el riesgo de contraer parásitos internos, como tenias, nematodos, anquilostomas y gusanos del corazón y el pulmón.

Parásitos internos que pueden infestar a un gato de interior

Tenias

Las tenias son gusanos largos, planos y segmentados que habitan dentro del intestino delgado de los animales infestados. La aparición de tenias en gatos puede producirse de varias maneras, pero la más habitual es por ingestión de pulgas infestadas. Aunque tu gato jamás salga al exterior, las pulgas pueden introducirse en tu casa a través de tu ropa, de otras mascotas o de personas que os visiten. Al acicalarse, los gatos ingieren sin darse cuenta las pulgas presentes en su pelaje, lo que puede dar lugar a la infestación por tenias en gatos.

Nematodos

Los nematodos son otro tipo de parásitos intestinales cuya infestación en gatos de interior es difícil de evitar. Los nematodos son gusanos blancos, con un aspecto que recuerda a los espaguetis, y habitan dentro del intestino delgado, donde ponen miles de huevos al día.

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Gato gris durmiendo tranquilamente sobre un sofá

Los huevos de nematodo pueden llegar a casa a través de los zapatos o de la ropa, y si tu gato los ingiere por accidente, puede contraerlos. Los nematodos también pueden transmitirse a los gatitos a través de la leche materna, por lo que es posible que un gato joven ya esté infestado antes de que te lo lleves a casa.

Los nematodos también pueden transmitirse a través de la caza, por lo que si tu gato de interior captura una lagartija o un roedor que se os haya colado en casa, corre el riesgo de contraer estos gusanos. Además, los gatos también pueden contraerlos a través de la ingesta de carne cruda en su dieta.

Anquilostomas

Los anquilostomas son pequeños parásitos intestinales que se alimentan de sangre y que forman parte de la familia de los nematodos. Habitan dentro de los intestinos de los gatos y pueden causarle graves problemas de salud si logran reproducirse de forma abundante. Los gatos de interior suelen contraer este tipo de parásitos intestinales al cazar alguna lagartija o roedor, o cuando comen dietas con carne cruda.

Parásitos del pulmón

Animales pequeños, como lagartijas y roedores, así como caracoles o babosas que entren en casa a través de las plantas, también pueden hacer que tu gato se infeste de gusanos del pulmón, pequeños parásitos internos que habitan en los pulmones de los gatos y los dañan.

Parásitos del corazón

Los gusanos del corazón son parásitos de gran tamaño que habitan dentro del corazón y de los principales vasos sanguíneos de los gatos. Una sola picadura de un mosquito infestado basta para transmitir este tipo de parásitos internos potencialmente mortales para los gatos.

Cómo tratar los parásitos internos, comúnmente denominados gusanos, presentes en los gatos

Si tu gato contrae parásitos internos, el veterinario te ayudará a elegir entre las distintas soluciones que hay en el mercado teniendo en cuenta las características y el estilo de vida de tu gato. Las principales variaciones que hay entre los tratamientos antiparasitarios internos son: el formato (comprimido, pipeta, etc.), la frecuencia de aplicación (mensual, trimestral, etc.) y el espectro de parásitos sobre los que tienen efecto. Debido a estas diferencias, es muy importante contar con el asesoramiento experto de tu veterinario.

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