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Mitos y realidades sobre la leishmaniosis

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Aclaramos algunas de las dudas más comunes sobre la leishmaniosis en los perros.
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leishmaniosis myths

La leishmaniosis es una enfermedad cada vez más conocida entre los dueños de los perros, ya sea porque hayan escuchado hablar de ella o porque sus mascotas la han sufrido. A pesar de su prevalencia, sigue generando varias dudas. Aquí tratamos los mitos más comunes, para ayudarte a proteger mejor a tu perro.

1. ¿Cómo se transmite la leishmaniosis y cómo no?

En primer lugar, no es cierto que la transmitan los mosquitos. En realidad, son los flebotomos quienes la transmiten. Estos insectos se parecen físicamente a los mosquitos comunes, pero su ciclo de vida y su hábitat son distintos. Tampoco se transmite por mordeduras de otros perros. El parásito solo se transmite a través de la picadura de un flebotomo que previamente haya picado a otro animal infectado.

2. ¿Cuándo es necesario aplicar protección contra la leishmaniosis?

Uno de los errores más populares es que solo debemos proteger a nuestros perros en épocas de calor. Es cierto que los flebotomos prefieren las temperaturas cálidas, pero, menos en las zonas donde los inviernos sean realmente muy fríos, lo mejor es extremar las precauciones durante todo el año. Por eso, para evitar la picadura, te recomendamos el uso de productos repelentes como las pipetas.

No olvides, además, que los flebotomos habitan al aire libre pero también pueden entrar en nuestros hogares, así que no salir de casa no previene la enfermedad. El uso de mosquiteras en las puertas y las ventanas, así como de insecticidas eléctricos en los enchufes, puede ayudar a mantener tu hogar libre de flebotomos.

3. Sí hay tratamiento para la leishmaniosis

Suele decirse que no hay cómo tratar la leishmaniosis canina, y aunque es cierto que de momento no existe una cura definitiva, sí que disponemos de opciones que pueden controlar la enfermedad con eficacia. Al reducir la cantidad de parásitos activos y estimular la capacidad de respuesta de la mascota, los efectos sobre el animal pueden controlarse con relativo éxito.

Además, aunque de momento no existe ninguna vacuna que impida por completo la infección por leishmaniosis, podemos reducir las posibilidades de que un flebotomo pique a nuestra mascota aplicando antiparasitarios repelentes. También es recomendable estimular las defensas de nuestro perro para que tenga un sistema inmunológico más fuerte en caso de infección.

Cabe recordar que, si su estado de salud es bueno, un perro puede llevar una vida normal a pesar de sufrir esta enfermedad. Si con el tratamiento es capaz de hacer frente a la leishmaniosis, quizá solo sean necesarios controles periódicos para anticiparnos a cualquier nuevo brote. Recuerda que, aunque un perro infectado pueda parecer sano por mucho tiempo, la enfermedad puede dar síntomas en cualquier momento debido a estrés o a algún cambio en el organismo del perro.

4. ¿Quiénes tienen riesgo de contagio de leishmaniosis?

Posiblemente hayas oído que los perros pequeños tienen menor riesgo de contraer leishmaniosis. Eso no es cierto, su organismo corre el mismo riesgo que los animales de mayor tamaño.

También es posible que hayas oído que los perros que viven dentro de casa corren menos peligro. Como ya comentábamos anteriormente, el hábitat natural de los flebotomos es en exteriores, pero también pueden entrar en nuestros hogares.

Por último, la transmisión de leishmaniosis de perros a humanos no es posible. De nuevo, la única forma de contagiarse es a través de la inoculación del parásito durante la picadura de un flebotomo, por lo que convivir con un perro enfermo de leishmaniosis no aumenta nuestras posibilidades de contraer esta enfermedad.

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