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La procesionaria del pino: un peligro para nuestras mascotas en primavera

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Infórmate sobre los efectos de la procesionaria en perros y gatos.
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La procesionaria del pino

Como cada año durante la primavera, la oruga del pino abandona su nido protector en la copa de estos árboles (pero también en cedros o abetos) y desciende al suelo para enterrarse y terminar su desarrollo en forma de crisálida hasta eclosionar como una mariposa en verano.

Aunque las orugas de procesionaria, que deben su nombre a que siempre se trasladan en fila, son fauna autóctona, las consecuencias del cambio climático están propiciando una mayor expansión y permanencia en el entorno.

¿Por qué es tan peligrosa la procesionaria del pino para perros y gatos?

El principal motivo por el que hay que mantener al animal alejado de las orugas de procesionaria es la sustancia urticante de la que están recubiertos sus finos pelitos.

Si tu animal de compañía se siente intrigado por estos insectos que se desplazan en fila y los huele o los lame, estas espículas se desprenderán y se le clavarán en la piel (normalmente, en los párpados o en las orejas) o en las mucosas (lengua, labios, nariz o incluso ojos) y provocarán una reacción inflamatoria aguda.

La picadura de la procesionaria en perros o gatos, no es una picadura realmente, se trata de una irritación por contacto directo aunque coloquialmente se acepta el término. El contacto con la procesionaria causa mucho picor y dolor, y, en consecuencia, el animal se suele mostrar muy nervioso y respirar de forma agitada. Con frecuencia también babeará, restregará la cara por el suelo o entre nuestras piernas, y se llevará las patitas al hocico para rascarse.

Los efectos de la procesionaria y la gravedad de la reacción dependerán de la cantidad de orugas que hayan entrado en contacto con el animal, así como de la zona afectada, y especialmente del tiempo que tardemos en reaccionar. De no actuar de forma rápida y adecuada, el animal podría perder el tejido afectado e incluso podría tener un shock anafiláctico.

Tratamiento para la picadura de la procesionaria

Lo primero que deberías hacer para evitar secuelas importantes es mojar la zona afectada con agua tibia, ya que el calor desactiva la toxina de las orugas, limitando su efecto inflamatorio. Procura, además, que el agua vaya de dentro afuera, de modo que el animal no la trague, para evitar que los pelos lleguen a la garganta.

No frotes nunca la zona afectada para no romper los pelitos, lo que liberaría aún más sustancias irritantes.

Es muy importante que acudas al veterinario lo antes posible. Según la zona afectada y el estado de tu mascota, es posible que tu veterinario te recomiende dejarla en observación durante unas horas.

Medidas de prevención

Ante todo, no dejes que tu perro o gato ande suelto sin control en zonas con pinos, cedros o abetos, especialmente entre finales de enero y abril. Cuando saques a tu perro a pasear, no pases por debajo de árboles donde veas las típicas bolsas blancas llenas de orugas de procesionaria.

Si tienes pinos en el jardín de casa, es recomendable aplicarles algún producto para evitar que la procesionaria anide en ellos y tu mascota pueda lesionarse. También puedes colocar trampas al pie del árbol.

Por último, es importante que te familiarices con los síntomas, como respirar de manera rápida y con dificultad, hinchazón en los labios, la lengua o la cara, salivación en exceso, agitación, sacudir la cabeza enérgicamente, ojos enrojecidos o cerrados, irritación y picor. Ante estos síntomas, aplica agua caliente, pero que no queme, en la zona afectada y acude de inmediato a un veterinario.

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