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Cuatro métodos para educar a un gato a no arañar tus sofás (y otros muebles)

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¿Tu gato es de esos que arañan todo lo que encuentra en casa? Aprende cómo enseñar a un gato a no arañar tus muebles, cortinas y otros elementos de decoración y a usar un rascador en su lugar.

Los gatos pasan la mayor parte del tiempo con las garras retraídas, sobre todo si están cerca de sus dueños. No obstante, si no pones a su disposición un rascador de gato adecuado para que lo arañen y puedan mantener sus uñas en buen estado, algunos elementos de la casa, como sofás, cortinas y alfombras, pueden sufrir las consecuencias de las necesidades del animal. 

Familiarizarte con la psicología felina, a fin de comprender las razones por las que el hábito de arañar es un comportamiento natural de los gatos, es el primer paso para resolver este problema y para que tu gato pueda estar contento.
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Gato arañando un sofá

¿Por qué a los gatos les gusta arañar?

Los gatos arañan objetos en la casa por distintos motivos, así que es importante conocer las razones específicas de cada caso, antes de tratar de educar a un gato para que no lo haga. Los motivos más frecuentes por los que los gatos se ponen a arañar incluyen: 

Para mantener sus garras en buen estado:

Las garras del gato se renuevan y crecen todo el tiempo, por lo que el acto de arañar les permite desprender la corteza exterior de sus uñas, dejando al descubierto las nuevas garras, más afiladas. Con frecuencia podrás ver las cortezas de las garras que se han desprendido en los lugares donde tu gato se pone a rascar. 

Para marcar su territorio:

El acto de arañar permite dejar mensajes visuales y olfativos a otros gatos, y así hacerles saber que ese es su territorio. Si tu gato suele arañar cerca de la puerta o de la entrada para gatos, esta podría ser la razón de su comportamiento. 

Para llamar tu atención:

Los gatos aparentan que les gusta la soledad, pero en realidad a la mayoría de los felinos les encanta interactuar con la gente, y arañar puede ser una forma de llamar la atención. 

¡Les hace sentirse bien!

Arañar ayuda a ejercitar los músculos de la espalda y los hombros del gato, ¡y cualquiera que tenga gatos sabe que les vuelve locos que los acaricien! 

Cómo educar a un gato para que no arañe los muebles

Arañar es una actividad saludable y productiva que forma parte del comportamiento de los gatos y contribuye a su bienestar. Proporcionar a tu gato los utensilios adecuados para estimular este hábito asegurará que se mantenga sano, al tiempo que permitirá mantener tus muebles intactos. Puedes estimular de forma positiva dicho hábito y disminuir el aspecto destructivo del mismo de varias formas:

1. Suminístrale un lugar alternativo donde rascar

Si tu gato araña para afilarse las uñas, la solución más obvia es adquirir un rascador de gato para que sustituya los muebles que tiene a su alcance. Procura que sea alto; de esta forma, también podrá estirar la espalda y estará más cómodo.

Coloca el rascador enfrente o al lado del sitio donde suele rascar, y anímalo a usarlo colocándole las patitas en él. Los rascadores de gato están diseñados precisamente para ser arañados; su textura animará a tu gato a usarlo antes que cualquier otro objeto. Es recomendable que tenga más de un rascador, todos ellos distribuidos por la casa.

2. Utiliza premios para animarlo a usar el nuevo rascador de gato

Si a pesar de haber estado animando pacientemente al gato a que use el nuevo rascador, este no parece interesado, prueba a usar premios. 

Coloca premios para gatos en la parte superior del rascador, y acarícialo una vez que los encuentre. También debes impedirle el paso a los sitios que antes arañaba. Con un poco de suerte, rápidamente aprenderá a preferir el nuevo rascador. 

3. Ayuda a tu gato a sentirse más seguro

Si tu gato continúa rascando cerca de la puerta principal o de la gatera, puede ser que se sienta inseguro en su territorio. A continuación, te damos algunos consejos para disminuir su estrés: 

Limpia los sitios que tu gato usa habitualmente para arañar:

Quitar sistemáticamente el olor que ha dejado en los muebles lo desalentará a dejar este tipo de marcas una y otra vez. 

Pon a su disposición plataformas en lugares elevados: 

De esta forma, tu gato podrá vigilar su territorio desde lo alto y convencerse de que no hay «intrusos» en la casa. 

Ayuda a tu gato a marcar su territorio (en los lugares correctos): 

Los gatos poseen glándulas odoríferas en las mejillas. Por eso les gusta frotarse la cara con las cosas. Preséntale un trapo o paño e intenta que se frote las mejillas en él; después, frota el trozo de tela en distintos sitios de la casa. Así conseguirás que se sienta relajado en su territorio.  

No le grites ni castigues por arañar los muebles: 

No intentes educar a un gato gritándole y castigándolo. Esto le provocará más estrés, con la consiguiente necesidad de arañar para marcar su territorio.

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Gato arañando un poste rascador

4. Dedica tiempo a jugar con tu gato y a ejercitarlo

A la mayoría de los gatos les encanta que sus dueños y las personas cercanas les presten atención, pero no siempre saben cómo conseguirla. Tal vez tu gato se ha dado cuenta de que lo ignoras si usa el rascador, pero que tiene toda tu atención si se decide a arañar el nuevo sofá de piel, por ejemplo. 

Pasar más tiempo jugando con tu gato y darle juguetes podría reducir el problema. Asimismo, ofrecerle toda tu atención (de forma positiva) cuando use el rascador de gato podría moderar su comportamiento. 

Después de todo, recuerda que arañar es un comportamiento natural de los gatos, y que de ninguna forma debe prohibirse. Más bien deberías intentar persuadirlo y animarlo de forma adecuada, para convencerlo de que debe ejercitarse y solo arañar sus rascadores.

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